Historia

HISTORIA DE LA  “ASOCIACION FESTER-CRIST BENIMACLET”

Es un poco complicado, el hablar del origen de una Clavaría, porque a lo largo de su existencia, unos se agregan y otros se van, y si no se tiene un nombre que a todos represente, llega un momento, en que no se puede asegurar la antigüedad de la misma.

Para evitar precisamente eso, esta Clavaría, desde el año 2003 y también para adecuarse a la normativa vigente, decidió convertirse en Asociación, y la denominación de la misma es  “ASOCIACION FESTER-CRIST BENIMACLET”.

Realmente, este grupo de Clavarios empezó su andadura en el año 1984 y nació a raíz de una reestructuración de Clavarías, para asegurar la continuidad de la Fiesta.

Algunos de los que lo iniciaron fueron, José Bayarri, Juan Broseta, Salvador Cuenca, José Frías, José Mesado, José Olcina, Juan Peñas, Salvador Pérez y Miguel Sanchis, algunos de ellos todavía continúan, otros, hace años que fallecieron, otros se retiraron, pero todos, permanecen en la memoria de los que tuvimos el placer de conocerlos y tratar con ellos.

Mucho tiempo ha pasado y muchas son las historias y anécdotas, unas buenas y otras menos buenas, que hemos vivido desde entonces, pero olvidemos la parte triste y recordemos alguna de las buenas.

Tradicionalmente, en la Semana de Fiestas, los Santos Abdón y Senen, eran paseados en romería por la huerta hasta la Ermita de Vera, hoy el ir andando hasta la Ermita, se considera como un pequeño paseo, pero antiguamente, cuando Benimaclet podríamos decir que eran cuatro calles, y los Barrios de Santa Ana y de Mascarrell (desaparecidos ya hace años), el ir a Vera era todo una odisea y no se porque motivo, se dejó de ir allí con los Santos.

1988 fue el primer año que este Grupo organizó las fiestas y se vio reforzado por una cantidad importante de gente, haciendo del mismo, uno de los más numerosos, cosa que a día de hoy, y gracias a Dios, sigue siendo así.

Todos teníamos muy claro lo que queríamos. Una de nuestras metas era recuperar las costumbres y festejos que antes se hacían y que por diversas causas se perdieron. Y también, quizá porque entre nosotros había algunos labradores y estábamos predispuestos a potenciar los actos en honor de los Santos Patronos.

Por eso, el primer acto oficial de fiestas de esta Clavaría, fue un Pregón de Fiestas al estilo de la huerta, con caballos vestidos a la usanza valenciana, en el que se invitó al pueblo a participar en las fiestas. Cuando este finalizó, tuvo lugar el traslado de los Santos a Vera, recuperando una tradición, largos años perdida.

Todavía conservo en la memoria, y cada vez que lo pienso me estremezco, la salida de los Santos de la Parroquia, para su traslado a Vera, la plaza estaba a rebosar de gente y tanto los allí presentes, como los vecinos de las calles Puzol, Poeta Asins, Alegret, Masquefa, Rambla, Músico Belando, Greses y Rector Zaragozá, que previamente habían engalanado sus balcones y puertas con colgaduras y plantas. Los recibieron con vítores y acompañados del estruendo de las tracas, y si su paso por estas calles, fue de una gran emoción, no lo fue menos cuando por el antiguo trazado del Camino Farinós,

-que pasaba entre la Alquería del Saco y el Matadero-, empezaron su paseo por la huerta camino de Vera. No hubo barraca o alquería, del término de Benimaclet o Alboraya, en que no se encendiesen a su paso, bengalas y toda clase de fuegos artificiales.

Si la salida de Benimaclet, había sido apoteósica, no lo fue menos la llegada a Vera, ni en la plaza ni en la Ermita, cabía un alma, bajar el anda de los Santos del carro en que los llevábamos, fue una epopeya, porque todos querían hacerlo y entrarlos en la Ermita.

Fue de una emoción indescriptible, el ver a hombres hechos y derechos, curtidos por el sol, el viento y el agua al trabajar la tierra, darles la bienvenida con los ojos llenos de lágrimas haciendo patente su devoción y alegría por verlos allí de nuevo. La frase que más se oía en aquellos momentos era  “Després de molts anys, els Sants han tornat a Vera”. 

Y aún hoy, después de tantos años, al escribir estas líneas, por encargo de mi gran amigo Paco Cuenca, todavía afloran unas lágrimas en mis ojos al recordar aquellos momentos y a los compañeros que desde entonces y a lo largo de esta andadura, nos han dejado, porque fue tanta la emoción que allí se vivió, que no hay palabras para describirla.

Yo creo, que todos los componentes de las diversas Clavarías, que en aquel momento estábamos allí, nos hicimos el firme propósito, de que todos los años, pasara lo que pasara, vendríamos con los Santos a Vera, cosa que hasta ahora se está cumpliendo.

Otro reto que teníamos pendiente y el más complicado, era el que en las fiestas de Benimaclet volviese a haber toros.

Un problema era el económico debido a su alto coste, pero eso no nos asustó, porque contábamos con la colaboración de los vecinos, y el otro era el burocrático, este era el más peligroso, por la gran cantidad de problemas que representaba, pero como teníamos muy claro lo que queríamos, lo cogimos con tiempo y con mucha paciencia. Había, en primer lugar, que buscar un empresario que pudiera montar la plaza y nos indicase los pasos a seguir, para conseguir todos los permisos reglamentarios, ardua tarea, ya que en esa época, al no existir la informática, los tramites eran mucho más largos y lentos.

Y a base de constancia, conseguimos nuestro propósito. Ese año montamos de nuevo, después de muchos años sin hacerlo, Plaza de Toros y los hicimos en el entonces solar del cruce de Francisco Martínez con la Av. Emilio Baró. Allí se soltaron vaquillas, hubo toros embolados, e incluso los espectáculos, se hicieron en su interior.

Y un anécdota ocurrida –que pudo ser una tragedia- , es que el sábado en que las Clavariesas de la Virgen de Agosto, estaban haciendo su cabalgata, una vaquilla se metió entre los barrotes, a la zona de seguridad de la Plaza, por lo que se procedió a cerrar la puerta de acceso desde la calle, para meterla de nuevo en el ruedo. Pues bien, la gente que estaba en la puerta, al enterarse de lo ocurrido, no se les ocurrió otra cosa, que intentar forzar la puerta para acceder al interior, con la mala suerte que en ese momento la vaquilla se encontraba ante la misma puerta, que al veer que esta se movía, embistió y la abrió de par en par, llevándose por delante (aunque sin consecuencias) a algunos.

Una vez en la calle, la vaquilla inició un recorrido turístico por Benimaclet, seguida por una gran cantidad de gente y vehículos policiales, y aquí es donde puedo estar la tragedia, menos mal que cuando accedió a la calle Murta, la cabalgata ya había pasado hacia el interior de Benimaclet, haciéndolo ella hacia la huerta. No sabemos como, pero se metió en la Autopista en dirección a Puzol. Imaginaros a todos los coches y motos que se dirigían hacia Valencia, su reacción al encontrarse delante a una vaquilla con unos cuernos impresionantes y perseguida por la Policía. Algunos motoristas fueron a parar al arcén al tratar de esquivarla, en fín un desastre. Hoy, al recordarlo, me río, pero en aquellos momentos la camisa no me llegaba al cuerpo.

Y la aventura terminó cerca de Puzol, cuando la vaquilla embistió a un camión grúa de 40 toneladas, y como es lógico, allí se quedo la pobre “Marisol”  -que así creo que se llamaba- despanzurrada en medio de la autopista.

En los años 1992 y 1993, las Clavarías de turno también hicieron vaquillas y toro embolado, y si la memoria no me falla, creo que se hicieron en la plaza.

En las Fiestas del año 1994, que organizó nuestro Grupo, también se monto plaza y se hicieron toros, pero esta vez, fue en el Camino de las Fuentes. Y éste fue el último año que se hicieron, porque en el año 1999, aunque montamos plaza, no se autorizaron los festejos taurinos, por lo que la utilizamos para todos los demás espectáculos.

Y así, a causa de unas cosas u otras, un festejo que tenía muchos aficionados en nuestro barrio, con el cambio de siglo, dejó de celebrarse.

Hay que indicar, que nuestro Clavario y amigo Miguel Sanchis Hueso, fue Presidente de esta Clavaría durante veinte años y que la familia Sanchis-Hueso restauro la imagen de nuestro Cristo de la Providencia en el año 1939, celebrándose el próximo año 2014 el 75 aniversario.

Esta es una breve reseña sobre nuestra historia, una historia de devoción, sentimientos, trabajo e ilusión. Ilusión por nuestras fiestas y nuestro barrio, por vivir nuestras tradiciones y nuestra fe. Gracias a todos por hacerlo posible y que nuestros Santos Patronos Abdón y Senen y nuestro Cristo de la Providencia, nos ayuden a continuar durante muchos años más.